Expectativa: Ziliotto hará hoy la apertura del periodo de sesiones ordinarias

Expectativa: Ziliotto hará hoy la apertura del periodo de sesiones ordinarias

El gobernador anuncia este lunes, en la apertura de sesiones, el año político después del complejísimo 2020. Su tarea de gestionar mientras construye política atraviesa un año clave (electoral).

Por JP Gavazza

En el ambiente extraño que permite la cuarentena, sin lugar para el griterío ni el rejunte popular, sin banderas ni aplausos, el gobernador Sergio Ziliotto dejará hoy formalmente inaugurado el período de sesiones ordinarias.

El mensaje a la Legislatura provincial será el segundo de su gestión, pero de alguna manera es una suerte de «replay» de su debut, porque el viento de la pandemia se llevó durante 2020 los sueños y los anuncios.

La reafirmación de su liderazgo, que se construye fundamentalmente desde la gestión, está entre los objetivos a cumplir, y por eso mismo pondrá en el centro de su verba -y en lo posible, de su acción- la necesidad de activar la economía para generar crecimiento.

Gobierno en construcción

El jefe del Ejecutivo provincial sabe que estas puestas en escena de la política son ocasiones no desechables para reafirmar liderazgos: Ziliotto está en ese proceso e intentará no desaprovechar el cúmulo de significados políticos, institucionales y simbólicos que implica cada ceremonia de este tipo.

La construcción de ese espacio se da, desde ya, en convivencia con la herencia que dejó un líder fuerte y todavía presente como Carlos Verna, el agite de cuya figura para el proceso electoral de este año encierra para el oficialismo la seguridad de un resultado firme en las elecciones pero la paradoja de un gobernador otra vez eclipsado por el jefe que lo eligió a dedo antes de que lo respaldara de modo rotundo el voto popular.

La política convive todo el tiempo con esas aparentes paradojas o zonas grises en las que ni siquiera pueden detectarse con certeza los pro y los contra de determinado episodio.

Ziliotto ya no puede ser un líder como los que manejaron el PJ pampeano desde el regreso de la democracia: por cuestiones hasta generacionales y de época no queda habilitado al antiguo estilo caudillesco y vertical que signó las últimas décadas.

Esa construcción -y no es un detalle menor- la hace directamente desde la gestión, que a su vez -y muy lógicamente- ha representado más continuidades que cambios, aunque ya le ha permitido marcar algunas canchas y poner a jugar caras más jóvenes. Uno de los ejes que no puede dejar de sostener es la pelea por los recursos hídricos de la provincia.

Siendo un soldado del PJ de la vieja época, Ziliotto ha mostrado relativas adaptaciones a la era de las redes sociales, de los movimientos feministas y juveniles. Todo, claro, sin abandonar la costumbre peronista de respetar las jerarquías: le rinde lealtad a su jefe territorial del mismo modo que no saca los pies del plato de la alianza con el gobierno nacional de Les Fernández.

Ese vínculo, estrecho en las poses y en la realidad, ha llevado a que La Pampa coseche herramientas justas que implican beneficios, algunas de ellas por ahora en el estadío de los anuncios, pero que es de esperar que se hagan realidad, desde el pago de las deudas previsionales y de otro tipo hasta la puesta en marcha de la construcción de viviendas sociales.

Reactivación y crecimiento

El discurso, cuyos ejes centrales el oficialismo ha mantenido en secreto bajo siete llaves, pondrá como prioridad la necesidad de una reactivación económica y sacará a jugar ciertas herramientas de las que tiene el Estado, algunas de las cuales ya se vieron durante la crisis que provocó la pandemia.

Puede pensarse que se potenciarán los roles del Banco de La Pampa y del Ministerio de la Producción, siempre bajo la palabra que se volverá central: «Crecimiento».

El 2020, vaya novedad, fue complejísimo: la aparición del coronavirus trastocó todos los planes, propuso problemas nuevos, modificó de modo radical el destino de los recursos disponibles.

Aun así, hay una generalizada idea de que La Pampa gestionó de modo satisfactorio la pandemia y la cuarentena: esa sensación se ratifica cuando se observan los números y se los compara con otras jurisdicciones del país, desde la cantidad de muertes y contagios hasta la efectividad en la vacunación. Hay otras cuestiones cualitativas, como las medidas económicas que el Gobierno Provincial tomó casi desde el inicio del nuevo tiempo.

El viejo sistema de Salud Pública, tantas veces castigado y en ocasiones no protegido del todo por el propio Estado, dio en ese sentido respuestas contundentes y exhibió el enorme compromiso de sus profesionales, trabajadores y trabajadoras.

Saldar una vieja deuda

Como demostración de su propia iniciativa a la hora de gobernar, Sergio Ziliotto le pondrá unas cuantas fichas en el discurso de hoy al anuncio -más formal que nunca- de que llegará a la Cámara de Diputados la Ley de Seguridad Ciudadana.

En ese proyecto estará resumida una mirada que era, hasta ahora, una deuda de la democracia pampeana: la Policía se rige por normas jurídicas de facto y el Gobierno Provincial decidió atender voces muchas veces ninguneadas en ese ámbito para garantizar una normativa que tenga perspectiva de género, en Derechos Humanos y que cambie de raíz algunas metodologías de la formación policial.

El gobernador puso a trabajar en ese tema a su ministro de Seguridad, Horacio di Nápoli, quien ya tenía una idea por dónde circular, y que además encontró un interesante ida y vuelta con su par nacional, Sabina Frederic.

El proceso, con idas, vueltas y contradicciones, aún está en estado de borrador, pero es una de las posibilidades que la actual gestión tiene para marcar su propio perfil, porque además es algo en lo que Marín, Jorge y Verna -caras de otro tiempo- nunca quisieron avanzar.

Oposición, vaivenes y fisuras

La postura de la oposición fue variando en la pandemia/cuarentena de acuerdo al tiempo que se viviera: el inicial respaldo a cada medida derivó también de la apertura oficial para convocar a las distintas fuerzas a ser parte del comité de crisis; los cuestionamientos posteriores, que en algunos casos se volvieron furiosos, parecieron más atados a movimientos nacionales (porteños, en realidad) que a realidades lugareñas.

Viene un año más picante todavía: hay elecciones y la dirigencia de los partidos no peronistas se incentiva a sí misma para elevar el tono crítico. Más natural, imposible.

Aun así, es claro que los opositores provinciales que tienen a su cargo poderes ejecutivos locales respaldan a la gestión provincial, tanto en la escena pública como a la hora de los bifes (y con la excepción del guatrachense Sergio Arrese, que traza su propio camino).

Esa situación también genera una fisura opositora entre quienes gestionan y simplemente deliberan o solo manejan estructuras partidarias.

La estrategia en la pandemia por parte del oficialismo tuvo sofocones y obstáculos, momentos en que apareció la oscura represión policial, un Poder Judicial dispuesto a aplicar mano dura aunque se armaran miles y miles de causas, medios de comunicación en general acompañando las medidas, porque casi siempre se anunciaron con claridad y precisión.

Aunque desde ya hubo también puntos negros desde lo comunicacional y político.

Esos aspectos también quedan en juego para los próximos días, sobre todo en el área educativa: el regreso a clases tiene más incertidumbres que certezas y el Ministerio no ha tenido una presencia fuerte casi en ningún ámbito. Esa virtual ausencia obliga ahora a Ziliotto a dedicar algunas líneas de su discurso para abordar esta problemática.

También se espera que este año haya una vigencia más concreta del programa de soberanía energética y una presencia visible -que ya se está dando en estas semanas- de la Empresa Pampeana de Telecomunicaciones, que tendrá que jugar en un escenario novedoso.